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Markets, financial institutions and central banks in the face of climate change: challenges and opportunities

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Autor
Fecha de publicación
25-oct-2021
Descripción física
77 p.
Resumen
El cambio climático y la transición a una economía baja en carbono implican al sistema financiero mediante dos vías. Primero, por su papel de canalizador de la financiación necesaria para realizar las cuantiosas inversiones que requiere el cumplimiento del Acuerdo de París. En los últimos años se han producido avances —aún insuficientes— en el desarrollo de nuevos productos, siendo los bonos verdes el instrumento de financiación verde más avanzado. Segundo, por los riesgos financieros que el cambio climático y la transición hacia una economía de bajo carbono implican, los cuales afectan al balance de las entidades financieras y tienen, además, una naturaleza sistémica. Esto significa que las instituciones financieras han de evaluar estos riesgos y su exposición a ambos, aunque no es una tarea fácil. Todavía hay obstáculos y retos que superar, como la falta de una taxonomía completa que comprenda lo que es «verde» y lo que no lo es, la falta de información y de conocimiento de las metodologías apropiadas, y el largo e incierto horizonte temporal de estos riesgos, que exige el desarrollo de nuevas competencias y la integración de estos riesgos en el conjunto de la organización, así como la adopción de un enfoque prospectivo. Por último, las responsabilidades de los bancos centrales en materia de supervisión bancaria, estabilidad financiera, gestión de activos y política monetaria también hacen necesario analizar las posibles implicaciones sistémicas que pueden tener para la economía y el sistema financiero en su conjunto, con el fin de incorporar las cuestiones relativas al cambio climático en sus prácticas de supervisión y macroprudenciales, en la gestión de sus propias carteras y, dentro de sus mandatos, en su marco de política monetaria. Los avances realizados en los últimos años por los mercados financieros, las instituciones financieras y los bancos centrales han sido significativos, aunque todavía queda camino por recorrer.

Climate change and the transition to a low-carbon economy involve the financial system in two ways. First, because it channels the funds needed to make the large investments to comply with the Paris Agreement. Recent years have seen headway, albeit insufficient, in the development of new products, of which green bonds are the most advanced green financing instrument. Second, because of the financial risks associated with climate change and the transition to a low-carbon economy, which affect financial institutions’ balance sheets and are, moreover, systemic. This means that financial institutions have to assess these risks and their exposure to both of them, although it is not an easy task. There are still obstacles and challenges to overcome, such as the lack of a complete taxonomy that comprises what is “green” and what is not green, the lack of information on and knowledge of appropriate methodologies, and the long and uncertain time horizon of these risks, which calls for rolling out new skills and integrating these risks in the whole of the organisation, as well as taking a forward-looking approach. Lastly, central banks’ responsibilities regarding bank supervision, financial stability, asset management and monetary policy also make it necessary for them to analyse the potential systemic implications they may have for the economy and the financial system as a whole in order to incorporate climate-change issues into their supervisory and macro-prudential practices, into the portfolio management of their own portfolios, and, within their mandates, in their monetary policy framework. The progress made in recent years by financial markets, financial institutions and central banks has been significant although there is still a way to go.
Publicado en
Documentos Ocasionales / Banco de España, 2126
Materias
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